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Hepatitis

Hepatitis

Síntomas de la hepatitis B:
Los síntomas más frecuentes de la hepatitis B son:
•    Cansancio
•    Pérdida o falta de apetito
•    Náuseas o vómitos
•    Dolor de estómago
•    Piel amarilla o coloración amarillenta del blanco de los ojos (ictericia)
•    Orina de color oscuro
•    Heces arcillosas o blanquecinas
•    Dolor en las articulaciones

En muchos casos, una persona que tienen la infección puede no presentar ninguno de los síntomas de la hepatitis B. Sin embargo, puede transmitir la infección a otros y no saberlo. A mayor edad, mayores son las probabilidades de presentar los síntomas de la hepatitis B..

Antivirales:
Son uno de los tratamientos existentes para la hepatitis B crónica. Actúan contra la replicación del virus, es decir, reducen la producción de copias del virus.

Carga viral:
La carga viral es la cantidad de virus que existe en la sangre. Una menor cantidad de virus implica que existe menos riesgo de progresión a una enfermedad hepática grave.

Enfermedad hepática:
Este término se aplica a muchas enfermedades y trastornos que alteran o impiden el funcionamiento correcto del hígado.

Fluidos corporales:
Son los fluidos que pueden transmitirse de una persona a otra a través de las relaciones sexuales o compartiendo agujas u objetos personales. Los fluidos corporales incluyen el semen, los fluidos vaginales y la saliva.

Hepatitis A:
Enfermedad hepática causada por el virus A de la hepatitis. Generalmente se transmite a través de las heces de una persona infectada. Esto sucede cuando los hábitos sanitarios no son los adecuados, como no lavarse las manos después de ir al cuarto de baño.

Hepatitis B aguda:
El 90 por ciento de las personas con hepatitis B tienen una infección aguda. Prácticamente todas se recuperarán por sí solas sin secuelas.1

Hepatitis B crónica:
Aproximadamente el 10 por ciento de las personas que se infectan con el virus de la hepatitis B tienen una infección crónica.2 Esto significa que pueden tener el virus de por vida. Si no se trata, la hepatitis B crónica puede convertirse en una enfermedad hepática grave.

Hepatitis B:
Infección causada por el virus de la hepatitis B. Es una de las enfermedades infecciosas más comunes en el mundo. Se transmite de una persona infectada a otra a través de la sangre y de los fluidos corporales.

Hepatitis C:
Está causada por el virus de la hepatitis C. Generalmente se transmite a través de transfusiones de sangre. En la mayoría de los países, la sangre donada se analiza para detectar la presencia del virus antes de utilizarla en una transfusión.

Hepatitis D:
Causada por el virus de la hepatitis D. Este virus necesita al virus B de la hepatitis para sobrevivir. A veces, las personas con hepatitis B también contraen la hepatitis D porque ambas se transmiten de una persona a otra a través de la sangre y de los fluidos corporales.

Hepatitis E:
Infección causada por el virus E de la hepatitis. De modo similar al virus de la hepatitis A, se transmite al entrar en contacto con las heces de una persona infectada.

Hepatitis G:
No se conoce mucho sobre el virus G de la hepatitis, ni siquiera si produce alguna enfermedad. Puede transmitirse a través de sangre contaminada en transfusiones de sangre.

Hígado:
El hígado es la víscera más grande y uno de los órganos más importantes del cuerpo. Almacena grasas, azúcares, vitaminas y otros nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar. También se encarga de eliminar las toxinas y los agentes infecciosos de la sangre.

Interferones:
tipo de tratamiento farmacológico utilizado para tratar la hepatitis B crónica. Actúan reforzando el sistema inmunitario del organismo para combatir el virus de la hepatitis B.

Fármacos para la hepatitis B:
Existen dos tipos de fármacos para las personas que tienen hepatitis B crónica: los antivirales y los interferones. Los antivirales detienen la replicación del virus, es decir la producción de copias del virus. Los interferones actúan ayudando al sistema inmunitario del organismo a combatir la infección.

Resistencia:
Se produce cuando una medicación deja de funcionar debido a que el virus se ha hecho resistente a la medicación.

Síntomas de la hepatitis B:
Los síntomas suelen ser, entre otros, cansancio, náuseas y pérdida de peso. También puede provocar falta de apetito o dolor en las articulaciones. En algunas personas, la piel y los ojos pueden presentar un aspecto amarillento. La orina puede tener un aspecto oscuro y las heces o deposiciones pueden ser blanquecinas. Aproximadamente sólo el 30 por ciento de las personas con hepatitis B presentan algún síntoma.3

Sistema inmunitario:
El sistema inmunitario del organismo se encuentra en las células y los órganos de todo el cuerpo. Se trata del sistema de defensa del organismo y el responsable de combatir las infecciones.

Toxinas:
Son sustancias tóxicas producidas por el organismo y que pueden provocar enfermedades.

Trasplante de hígado:
Un trasplante de hígado es la sustitución de un hígado afectado por otro sano obtenido de un donante.


Análisis de sangre para la hepatitis B:
Su médico le extraerá una pequeña cantidad de sangre para determinar si tiene el virus de la hepatitis B.


Vacuna contra la hepatitis B:
Existen vacunas para prevenir la hepatitis B. No están disponibles en todos los países. Estas vacunas no pueden ayudarle si ya se ha infectado con el virus.


Fuente :http://www.hepatitisbinfo.es